Meter el código en una pieza que ya tienes
7 min de lectura · Actualizado el 26 de septiembre de 2026
El generador hace piezas completas: llavero, placa, soporte. Pero muchas veces el código no tiene que ser la pieza, sino ir encima de una que ya existe: la tapa de una caja, el frontal de un organizador, la placa de un mueble, un modelo descargado. Se puede, y no hace falta modelar. Lo que hace falta es respetar dos medidas, y la primera sorprende.
En esta guía
Lo primero: cuánto sitio hace falta
La respuesta intuitiva es «lo que mida el código». Es la respuesta equivocada, y es la causa de casi todas las piezas de este tipo que no se leen.
Un código necesita, además de sí mismo, cuatro módulos de zona lisa por cada lado. No es decoración: es la referencia que usa el lector para saber dónde acaba el código, como explica la guía completa. Así que la superficie plana que hay que reservar no es el lado del código, sino el lado del código más ocho módulos.
Las piezas que hace el generador ya lo cumplen sin que haya que pensarlo. Midiéndolo en sus propias plantillas, la zona lisa que deja a cada lado del código es esta:
| Pieza del generador | Dentro del cuadro | Que añade la pieza | Total |
|---|---|---|---|
| Llavero de 40 mm | 2 módulos | 2,56 | 4,56 módulos |
| Placa de 90 mm | 2 módulos | 2,36 | 4,36 módulos |
| Placa de 150 mm | 2 módulos | 2,36 | 4,36 módulos |
| Soporte de mesa de 70 mm | 2 módulos | 2,76 | 4,76 módulos |
Ahí está el detalle que hay que retener: el cuadro del código lleva dentro solo dos módulos de margen. Los otros dos y pico los pone el cuerpo de la pieza. Si te llevas el código a otro modelo y lo pegas hasta el borde de una cara, te quedas con la mitad del margen que exige el estándar, y muchos teléfonos ni lo intentan.
Qué entra en cada superficie
Dando la vuelta a la cuenta sale lo que de verdad interesa: con una superficie plana de tanto, qué código cabe. Los módulos útiles son el lado dividido entre el tamaño de módulo, menos ocho.
La tabla completa, con módulos de 1,0 mm, que es el valor cómodo para una boquilla de 0,4 según la guía del tamaño mínimo:
| Superficie lisa | Módulos útiles | Versión | Lado del código | Caracteres de enlace |
|---|---|---|---|---|
| 25 mm | 17 | ninguna | — | no entra ni la versión 1 |
| 30 mm | 22 | 1 | 21 mm | 14 |
| 40 mm | 32 | 3 | 29 mm | 42 |
| 50 mm | 42 | 6 | 41 mm | 106 |
| 60 mm | 52 | 8 | 49 mm | 152 |
| 80 mm | 72 | 13 | 69 mm | 331 |
| 100 mm | 92 | 18 | 89 mm | 560 |
Los caracteres son los del nivel M, medidos con el codificador de esta web. Hay dos cosas que merece la pena mirar dos veces.
La primera: por debajo de 30 mm no hay nada que hacer con una boquilla de 0,4. Catorce caracteres son «ejemplo.com/ab», y eso ni siquiera es un enlace utilizable. Si tu superficie es más pequeña, o cambias de boquilla, o el código va en una pieza aparte.
La segunda: lo que crece no es el código, es lo que cabe dentro. Pasar de 30 a 50 mm no dobla los caracteres, los multiplica por siete. Si te falta sitio para tu enlace, ganar un centímetro de superficie rinde muchísimo más que cualquier otro ajuste. Lo otro que rinde es acortar el enlace, y eso está en su guía.
Con boquilla de 0,4 al mínimo, es decir módulos de 0,8 mm en vez de 1,0, los números mejoran bastante: 40 mm dan para 106 caracteres y 50 mm para 180. Funciona, pero sin margen para una primera capa apretada o una boquilla algo gastada. Para una pieza que vas a imprimir una vez y revisar, adelante; para una tirada, quédate en 1,0.
Qué parte del archivo hay que llevarse
El 3MF que descargas tiene la pieza separada en dos volúmenes: la base y el relieve del código, que es lo que permite el cambio de color. Para meterlo en otro modelo, lo que te interesa es el relieve solo, la parte llamada «QR y texto». La base es la placa del generador y sobra.
Esto es también la razón de descargar 3MF y no STL: el STL es una sola masa sin partes, así que no hay forma de quedarse solo con el código. Los detalles están en la comparación de formatos.
Al separar el relieve aparece una particularidad que conviene entender antes de mover nada: el relieve del generador empieza justo donde acaba la base y no se mete dentro de ella. Es decir, los módulos son prismas apoyados sobre el plano superior de la base, no hundidos en ella. Por eso, cuando lo lleves a tu modelo, tendrás que colocarlo tú a la altura correcta de la cara donde va.
Ponerlo encima, sin modelar
No hace falta un programa de modelado: el laminador basta, y el procedimiento es el mismo en todos los que admiten varias piezas en un objeto.
- Carga tu modelo y luego importa el 3MF del código en la misma bandeja.
- Quédate solo con la parte «QR y texto» y borra la base.
- Une el código a tu modelo como una parte más. En los laminadores actuales es un clic derecho sobre el código y una opción del estilo «añadir a objeto» o «combinar».
- Colócalo sobre la cara. Céntralo en el plano y, en altura, baja el código hasta que su cara inferior quede a la altura de la superficie donde apoya. Si lo dejas flotando, el laminador rellena el aire de debajo con soportes o lo deja colgando.
- Hunde una décima. Bajarlo 0,1 mm por debajo de la superficie garantiza que las dos geometrías se fusionan y no quedan dos paredes pegadas, que es una fuente de huecos.
Si lo que quieres es lo contrario, grabarlo en hueco en vez de en relieve, el procedimiento es casi el mismo pero marcando el código como parte negativa. Está paso a paso en la guía del grabado en hueco, e incluye el detalle de hundirlo en Z, que en ese caso no es opcional.
El color, que es donde se decide todo
Aquí está la pregunta que decide si la idea entera funciona: ¿tu pieza va a tener dos colores en la cara del código?
Si puedes hacer el cambio de color, esto es fácil y sale muy bien. La condición es que la cara donde va el código sea horizontal y que el código empiece todo a la misma altura, para que una sola pausa lo resuelva. El método está en la guía del cambio de color, y hay que mirar en el laminador a qué altura queda la cara de tu pieza, no la de la placa del generador.
Si la pieza va a ser de un solo color, el código se leerá solo por la sombra, y eso cambia las recomendaciones: conviene grabarlo en hueco en vez de en relieve, hacerlo más grande de lo que dice la tabla y asumir que depende de la luz del sitio. Todo eso está en la guía del grabado, y es el caso en el que más piezas fracasan.
Y hay un caso intermedio que sale bien y casi nadie prueba: la cara del código en un color y el resto de la pieza en otro, cambiando el filamento en la capa donde empieza esa cara. Si el código está en la parte alta de tu modelo, es una sola pausa igual.
Los tres errores que dejan la pieza sin leer
Por orden de frecuencia, y los tres se evitan antes de imprimir:
- Comerse el margen. Pegar el código contra un borde, contra un tornillo, un logotipo o una arista. Esa zona tiene que estar lisa y del color del fondo cuatro módulos alrededor, y la mitad de ese margen no viene en el archivo: lo pones tú.
- Ponerlo sobre una cara que no es plana. Una tapa abombada, un cilindro, un lateral con curva. Tiene un límite medible y está en la guía de las superficies curvas: el código no puede pasar de la mitad del diámetro.
- Escalar el modelo después. Es el más silencioso. Si ajustas tu pieza al 90 % para que entre en la cama, el código también se reduce y sus módulos bajan del mínimo imprimible sin que nada avise. Escala primero, mete el código después.
Y la comprobación de siempre, que aquí importa más que de costumbre porque la pieza es un montaje: mira en la vista de capas del laminador la primera capa del código, y confirma que los módulos sueltos aparecen separados y que el margen está limpio. El resto del protocolo está en la guía de pruebas.
Saca el código a la medida de tu pieza
Mide la cara donde va, réstale ocho módulos y genera el código con ese lado. El generador te dice el tamaño de módulo que te queda antes de descargar, y con el 3MF podrás quedarte solo con la parte del código.
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