QR3D Craft

Qué enlace poner, y cómo no tener que reimprimir nunca

7 min de lectura · Actualizado el 12 de septiembre de 2026

De todo lo que se decide antes de imprimir, lo que más cambia el resultado no es el tamaño de la pieza ni el filamento: es cuántos caracteres tiene el enlace. Un enlace con seguimiento y uno corto que llevan al mismo sitio pueden dar módulos que se diferencian en un 40 %, y eso decide si la pieza se lee o no.

Lo que cuesta cada carácter

Un código QR crece a saltos. Cuando el contenido ya no entra en una versión, sube a la siguiente, y cada versión añade cuatro módulos por lado. Como la pieza sigue midiendo lo mismo, esos módulos de más salen de algún sitio: cada uno queda más pequeño.

Esta tabla está calculada con el codificador de esta web, para una pieza de 90 mm con corrección H y el margen de cuatro módulos. Los cinco enlaces llevan al mismo sitio.

Tamaño de módulo según cómo se escriba el enlaceCon parámetros de seguimiento, 88 caracteres: versión 9, módulo de 1,48 milímetros. Enlace normal a la página, 58 caracteres: versión 6, módulo de 1,84 milímetros. Sin www y sin extensión, 34 caracteres: versión 4, módulo de 2,20 milímetros. Acortador público, 22 caracteres: versión 3, módulo de 2,43 milímetros. Redirección propia corta, 19 caracteres: versión 3, módulo de 2,43 milímetros.Los cinco llevan al mismo sitio. Pieza de 90 mm, corrección H.Con parámetros de seguimiento88 caracteres · versión 9 · 53 módulos1,48 mmEnlace normal a la página58 caracteres · versión 6 · 41 módulos1,84 mmSin www y sin extensión34 caracteres · versión 4 · 33 módulos2,20 mmAcortador público22 caracteres · versión 3 · 29 módulos2,43 mmRedirección propia corta19 caracteres · versión 3 · 29 módulos2,43 mm
Cinco formas de escribir el mismo destino, y un 64 % de diferencia en el tamaño del módulo sin tocar la pieza. En verde, los que pasan el mínimo de una boquilla de 0,8 mm.
Cómo escribes el enlaceCaracteresVersiónMódulo
Con parámetros de seguimiento8891,48 mm
Enlace normal a la página5861,84 mm
Sin www y sin extensión3442,20 mm
Acortador público2232,43 mm
Redirección propia corta1932,43 mm

Del primero al último hay un 64 % más de tamaño de módulo sin haber tocado la pieza. Y esa diferencia es exactamente la que decide si funciona con una boquilla de 0,8 mm, que necesita módulos de 1,6 mm como mínimo: el enlace largo se queda por debajo y el corto va sobrado.

Por eso los parámetros de seguimiento salen tan caros. Un ?utm_source=mesa&utm_medium=qr&utm_campaign=carta son treinta caracteres largos que no ve nadie y que te cuestan tres versiones de código. Si quieres medir escaneos, hazlo del lado del servidor con una redirección propia, como se explica más abajo: mides igual y el código no se entera.

Qué se puede recortar sin perder nada

Antes de recurrir a nada raro, hay cuatro recortes gratis:

Lo que no hay que quitar es el https://. Sin él muchos lectores abren la dirección como una búsqueda en vez de como una página, y el cliente acaba en Google en lugar de en tu carta.

El problema de los acortadores públicos

Un acortador de los de siempre deja el enlace cortísimo y el código enorme. En una pantalla no hay ninguna pega. En una pieza impresa que va a estar años en una pared, sí.

El motivo es simple: el destino de ese enlace no es tuyo. Depende de una empresa que puede cerrar, cambiar de dueño, empezar a cobrar por lo que antes era gratis, o borrar los enlaces que llevan mucho tiempo sin usarse. Cuando eso pase, tus piezas se convierten en trozos de plástico que llevan a una página de error.

Hay un problema más discreto: algunos acortadores muy usados aparecen en listas de spam. Un navegador o un antivirus de móvil puede mostrar un aviso de sitio sospechoso antes de dejar pasar al cliente. En una pantalla de un desconocido, ese aviso mata la visita.

Para una prueba rápida, un acortador está bien. Para una tanda que vas a repartir, no.

La redirección propia

La solución que resuelve las dos cosas a la vez —enlace corto y control del destino— es usar una dirección tuya que redirija a donde quieras.

Funciona así: en el código imprimes https://mirest.ar/c. Esa dirección no tiene contenido; lo único que hace es mandar al visitante a la carta actual. El día que cambies de carta, de plataforma, o quieras llevar a una promoción distinta, cambias el destino de la redirección y las piezas ya impresas siguen funcionando.

Las tres ventajas, por orden de importancia:

  1. No dependes de nadie. El dominio es tuyo y lo renuevas tú.
  2. El destino se puede cambiar para siempre. Una pieza impresa deja de ser una decisión definitiva.
  3. Puedes contar los escaneos mirando las visitas a esa dirección, sin meter ningún parámetro en el código.

Cómo montarla sin ser programador

No hace falta saber programar ni tener un servidor. Hay tres caminos, de más simple a más flexible:

Si ya tienes una web. Casi todos los paneles de alojamiento tienen una sección de redirecciones donde se indica una dirección de origen y una de destino. Creas /c apuntando a tu carta y listo. Si tu web va con un gestor de contenidos, casi seguro que hay un ajuste de redirecciones incluido o un complemento que lo hace.

Si no tienes web pero tienes un dominio. El propio registrador donde lo compraste suele ofrecer redirección de dominio sin coste: apuntas el dominio entero, o un subdominio como carta.tudominio.com, a la dirección de destino.

Si no tienes ni dominio. Registrar uno corto cuesta poco al año y es lo que hace corta la dirección. Un dominio de cinco o seis letras con una ruta de un carácter deja el enlace en menos de veinte caracteres, que es el caso más favorable de la tabla de arriba.

Un detalle que importa: usa una redirección permanente si el destino no va a cambiar en mucho tiempo, y temporal si vas a ir cambiándolo. La diferencia práctica es que la permanente la recuerdan los navegadores, así que si después cambias el destino puede que a algunos visitantes les siga llevando al viejo. Para un QR que quieres poder redirigir en el futuro, temporal.

La regla en tres líneas

Si al final el enlace no hay forma de acortarlo, la salida es la otra: agrandar la pieza. La cuenta exacta de cuánto hace falta está en la guía del tamaño mínimo.

Míralo en tiempo real

El generador te dice el tamaño de cada módulo mientras escribes. Pega tu enlace largo, mira la cifra, pega el corto y compárala: la diferencia se ve al momento.

Abrir el generador

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