3MF o STL: qué cambia de verdad al imprimir un QR
6 min de lectura · Actualizado el 26 de septiembre de 2026
El STL lleva cuarenta años siendo el formato de la impresión 3D y sigue funcionando, pero tiene una limitación que en un código QR duele especialmente: no sabe nada de colores. El 3MF sí, y esa diferencia es la que decide si tienes que separar las piezas a mano o no.
Qué guarda cada uno
Un STL es una lista de triángulos. Nada más. Coordenadas de vértices y hacia dónde mira cada cara. No guarda unidades —de ahí los clásicos modelos que se abren mil veces más grandes de la cuenta—, no guarda materiales, no guarda colores y no sabe que tu pieza está compuesta de partes distintas. Todo llega al laminador como una única masa de un solo color.
Un 3MF es, por dentro, un ZIP con archivos XML. Guarda la geometría igual que el STL, pero además guarda:
- Las unidades, así que la pieza siempre entra con el tamaño correcto.
- Los materiales y colores, en un recurso que el estándar llama
basematerials. - La estructura: qué objetos hay y cómo se agrupan en componentes.
- Qué color le toca a cada parte, mediante un índice que apunta a ese recurso de materiales.
Es un formato abierto, mantenido por el 3MF Consortium, y hoy lo entienden todos los laminadores que se usan de verdad.
Por qué importa tanto en un código QR
Un QR impreso es, por definición, una pieza de dos colores: si la base y el código salen del mismo filamento, no hay contraste y el teléfono no lo lee. Es de los pocos objetos donde el color no es decoración sino requisito de funcionamiento.
Con un STL, el recorrido es este: abres el archivo, ves un bloque monocolor, y tienes que separar la base del relieve tú, o pintar la pieza en el laminador módulo por módulo. Con códigos de 29 × 29 son 841 cuadraditos. No es trabajo que se haga dos veces.
Con un 3MF, abres el archivo y las dos partes ya llegan diferenciadas, cada una con su material asignado. Solo tienes que decir qué filamento va en cada una.
Cómo está montado el archivo que descargas aquí
El 3MF que genera esta web lleva dos objetos —la base y el relieve— unidos como componentes de una sola pieza, más un recurso de materiales con los dos colores que hayas elegido en pantalla. Los dos objetos comparten origen de coordenadas, así que no hay nada que alinear: entran ya colocados.
Y hay un detalle pensado a propósito: el relieve empieza exactamente en la altura en la que termina la base. No se solapan ni un micrón. Eso es lo que permite el truco de la impresora de un solo color que se explica en la guía del cambio de filamento.
Que sean dos objetos y no uno tiene una segunda consecuencia útil: se puede tirar la base y quedarse solo con el código, para ponerlo encima de un modelo propio. Cómo se hace, y cuánta superficie lisa hace falta, está en la guía de meter el código en otra pieza.
Cuánto pesa cada archivo
Lo lógico sería pensar que el 3MF, que guarda más cosas, ocupa más. Es al revés, y por mucho. Estos son los archivos que genera esta web para un mismo enlace de 34 caracteres, con corrección H, medidos al descargarlos:
| Pieza | Módulos | Triángulos | STL | 3MF |
|---|---|---|---|---|
| Llavero 40 mm | cuadrados | 3.948 | 193 KB | 30 KB |
| Llavero 40 mm | redondeados | 11.664 | 570 KB | 83 KB |
| Placa 90 mm | cuadrados | 4.392 | 215 KB | 33 KB |
| Placa 90 mm | redondeados | 24.084 | 1.176 KB | 173 KB |
| Placa 150 mm | cuadrados | 4.464 | 218 KB | 34 KB |
| Placa 150 mm | redondeados | 35.592 | 1.738 KB | 255 KB |
En todos los casos el STL ocupa entre 6 y 7 veces más que el 3MF. Hay dos motivos, y los dos vienen de cómo está hecho cada formato:
- El STL repite los vértices. Cada triángulo escribe sus tres esquinas completas, aunque esa misma esquina la compartan otros cinco triángulos vecinos. El 3MF escribe cada vértice una vez y los triángulos solo apuntan a él por su número.
- El 3MF va comprimido. Es un ZIP, y un modelo hecho de cuadrados alineados a una rejilla repite muchísimo los mismos números, que es justo lo que mejor comprime.
La tabla deja ver otras dos cosas que no son evidentes. La primera: con módulos cuadrados, el tamaño del archivo casi no depende del tamaño de la pieza. Un llavero y una placa de 150 mm tienen prácticamente los mismos triángulos, porque lo que cuenta es cuántos módulos hay, no cuánto miden. La segunda: los módulos redondeados multiplican los triángulos por tres en el llavero y por ocho en la placa grande, porque cada curva se aproxima con muchos tramos rectos y, cuanto mayor es la pieza, más tramos hacen falta para que no se noten.
Y esa diferencia no se queda en el tamaño del archivo: los módulos redondeados parten el relieve en muchas más piezas sueltas, que la boquilla tiene que empezar y cortar una por una. Está medido en la guía de las formas de módulo.
Nada de esto afecta a la impresión: el laminador tarda lo mismo con un archivo que con otro y la pieza sale igual. Importa cuando vas a mandar el archivo por correo o por mensaje, o cuando guardas muchas versiones de la misma pieza.
Cómo abrir el 3MF paso a paso en Bambu Studio, Orca, PrusaSlicer y Cura, y qué contestar a la pregunta que hace cada uno al cargarlo, está en la guía de los laminadores.
Si tu laminador se queja del archivo: comprueba primero que lo estás abriendo con
«Importar» o arrastrándolo a la bandeja, y no con «Abrir proyecto». Algunos laminadores guardan sus
propios proyectos también en .3mf, y al elegir la opción de proyecto esperan encontrar
ajustes de impresión que un 3MF de geometría no tiene por qué llevar.
Entonces, ¿para qué sirve todavía el STL?
Sigue teniendo tres usos legítimos:
- Retocar la pieza en un programa de modelado. Si vas a llevártela a Blender, Fusion o Tinkercad para añadirle un soporte, un imán o tu logo, el STL entra en cualquier sitio sin discusión.
- Impresoras y laminadores antiguos que no entienden 3MF.
- Compartir la pieza en repositorios donde el STL sigue siendo lo esperado.
Para eso el generador te da también el STL. Solo hay que saber que ese archivo llega sin colores y que el trabajo de separar las partes pasa a ser tuyo.
Un matiz sobre el STL de esta web: es un único objeto y sin ninguna información de color, como manda el formato. Lo que sí conserva es que la base y el relieve son dos volúmenes cerrados independientes que solo se tocan por una cara: no están fusionados. Por eso, en laminadores con la opción de dividir en partes, muchas veces se pueden volver a separar. No cuentes con ello como método —para eso está el 3MF—, pero si acabas con un STL en las manos, es la vía rápida.
La respuesta corta
Descarga el 3MF si vas directo a imprimir, que es el 95 % de los casos. Descarga el STL solo si vas a modificar la pieza antes o si tu programa no admite 3MF.
Los dos salen del mismo botón
El generador produce 3MF con los colores dentro y STL binario. También PNG y SVG, por si además quieres el código plano para imprimirlo en papel o mandarlo por mensaje.
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