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Un código QR de reseñas de Google para el mostrador

6 min de lectura · Actualizado el 12 de septiembre de 2026

Casi todos los códigos QR de reseñas que hay en los mostradores llevan al sitio equivocado: a la ficha del negocio, donde el cliente tiene que buscar el botón. El enlace correcto abre el formulario con las estrellas ya en pantalla, y esa diferencia de dos toques es la que decide si la reseña se escribe o no.

El error que comete casi todo el mundo

Hay tres sitios distintos a los que puede apuntar un código QR de reseñas, y solo uno funciona bien.

A dónde puede llevar un código QR de reseñasBúsqueda de Google: Resultados. Hay que encontrarse, entrar, bajar y buscar el botón. Ficha del negocio: Mapa, horario y fotos. Hay que bajar hasta las reseñas. Formulario de reseña: Las estrellas y el recuadro, en pantalla al instante. Solo el formulario de reseña abre directamente lo que el cliente necesita.Búsqueda de GoogleResultados. Hay que encontrarse, entrar, bajar y buscar el botón.4 toques de másFicha del negocioMapa, horario y fotos. Hay que bajar hasta las reseñas.2 toques de másFormulario de reseñaLas estrellas y el recuadro, en pantalla al instante.directo
Los tres parecen lo mismo al pegar el enlace, y no lo son. Cada toque que le quitas al cliente es gente que llega a escribir la reseña en vez de abandonar por el camino.

El primero es la búsqueda de tu negocio en Google. Es lo que sale si copias la dirección de la barra del navegador cuando buscas tu propio local. El cliente aterriza en una página de resultados, tiene que identificar cuál de ellos eres, entrar, bajar hasta las reseñas y buscar el botón. Se pierde gente en cada uno de esos pasos.

El segundo es la ficha del negocio, con el mapa, el horario y las fotos. Está mejor, pero sigue obligando a desplazarse y a encontrar «Escribir una reseña» entre todo lo demás.

El tercero es el formulario de reseña directo. El cliente escanea y lo primero que ve son las cinco estrellas y un recuadro para escribir. No hay nada que buscar.

La diferencia entre el primero y el tercero no es cosmética: son dos o tres toques menos, y cada toque que quitas es gente que llega al final. Si vas a imprimir una pieza y dejarla en el mostrador durante meses, vale la pena dedicar cinco minutos a que el enlace sea el bueno.

Cómo sacar tu enlace correcto

Google te da ese enlace hecho. Hay que entrar al Perfil de Empresa con la cuenta que administra el negocio, no con una cualquiera.

  1. Busca tu propio negocio en Google estando conectado con esa cuenta, o entra desde el panel del Perfil de Empresa.
  2. Busca la sección de reseñas y la opción de conseguir más reseñas o pedir reseñas. El nombre exacto del botón ha cambiado varias veces con los años; la idea es siempre la misma.
  3. Se abre un panel para compartir con un enlace listo para copiar.
  4. Copia ese enlace y pégalo en el generador.

El enlace que te da tiene esta forma:

https://g.page/r/TU-CODIGO/review

Es corto, y eso importa más de lo que parece: un enlace corto significa un código QR de versión baja, con menos módulos, y por tanto módulos más grandes en la misma pieza. Un enlace de reseñas normal cabe de sobra en una pieza de mostrador sin quedarse fino.

Si no encuentras esa opción. Suele ser porque la cuenta con la que has entrado no administra el negocio, o porque el perfil todavía no está verificado. Sin verificar, Google no genera el enlace. Es un trámite del propio Perfil de Empresa y no tiene nada que ver con la pieza que vayas a imprimir.

Compruébalo antes de imprimir

Este paso no es opcional. Una pieza impresa no se corrige con un bolígrafo.

  1. Genera el código aquí y descárgalo primero en PNG.
  2. Ábrelo en la pantalla del ordenador y escanéalo con tu teléfono.
  3. Comprueba que lo que se abre son las estrellas y el recuadro de escribir, no tu ficha ni un mapa.
  4. Repítelo con un teléfono que no sea el tuyo, y a ser posible con uno que no tenga tu sesión de Google iniciada, para ver lo que verá un cliente.

Si al escanear te aparece la ficha en vez del formulario, el enlace no era el correcto: vuelve al paso anterior.

Usa una redirección propia si puedes. En vez de meter el enlace de Google directamente, mete una dirección tuya que redirija a él. Si algún día Google cambia el formato del enlace, o cambias de local, o quieres medir cuánta gente escanea, cambias el destino de la redirección y las piezas ya impresas siguen funcionando. Es el mismo consejo que damos en la guía del soporte de restaurante, y por la misma razón.

Qué pieza y qué tamaño

Para un mostrador, el soporte de mesa es la opción natural: se sostiene solo, se ve de frente y no se cae cuando alguien apoya algo al lado.

Sobre el tamaño, la cuenta es la de siempre: un código se lee cómodamente a una distancia de unas diez veces su anchura. Un cliente que está pagando tiene el código a medio metro escaso, así que con 50 o 60 mm de código va sobrado. El soporte de 70 mm cubre ese caso de sobra y ocupa poco sitio en una caja registradora.

Si la pieza va a estar más lejos —en una estantería detrás del mostrador, o en la pared del fondo— sube a 90 o 120 mm. Los números exactos están en la guía del tamaño mínimo.

Sobre colores: blanco y negro. Es tentador usar los colores de tu marca, pero la pieza tiene que leerse en un mostrador con luz de tienda, a veces con reflejos, y a veces por un teléfono viejo. La guía de filamentos tiene las combinaciones que funcionan y las que no; si vas a insistir con tus colores, comprueba antes que el contraste dé de sobra.

Y evita los filamentos con brillo, seda o purpurina para esta pieza en concreto. En un mostrador siempre hay un foco apuntando a algún sitio, y un reflejo justo encima del código lo convierte en un rectángulo blanco para la cámara.

Qué escribir en ella

El generador permite añadir una línea de texto en relieve sobre la pieza. Merece la pena usarla: un código QR sin explicación no lo escanea nadie, porque nadie sabe qué va a pasar cuando lo haga.

Lo que funciona es decir qué hay al otro lado, en pocas palabras y sin pedir nada a cambio:

Cuanto más corto, más grande sale la letra en relieve y mejor se lee de reojo. Una frase de cuatro palabras entra bien en una pieza de 70 mm; una de diez queda diminuta.

Lo que la política de Google no permite

Esto conviene saberlo antes de imprimir cien piezas con el mensaje equivocado. Google tiene reglas sobre cómo se piden las reseñas, y saltárselas puede costarte que te borren reseñas o que te penalicen la ficha.

La versión corta: pon el código donde lo vea cualquiera, invita a opinar sin condiciones y no prometas nada a cambio. Es además lo que mejor funciona a largo plazo, porque las reseñas compradas se notan y las buenas de verdad aguantan.

Genera el tuyo

El generador trae un botón de «Reseñas de Google» que ya deja preparado el formato del enlace. Pega el tuyo, elige el soporte de mesa y compruébalo en PNG antes de imprimir.

Abrir el generador

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