Cuánto cuesta imprimir un código QR en 3D
7 min de lectura · Actualizado el 12 de septiembre de 2026
Un llavero con código QR pesa menos de lo que casi todo el mundo supone, y una placa grande bastante más. Estas cifras no son estimaciones: son los gramos que calcula el propio generador de esta web para cada tamaño, con la configuración que trae por defecto.
En esta guía
Lo que pesa cada pieza
Las cifras de esta tabla salen del mismo motor que construye el objeto que descargas. Cuando eliges un tamaño en el generador, la web calcula el volumen real de la malla —base más relieve— y lo convierte a gramos con la densidad del PLA. Es el número que aparece junto a las medidas, antes de descargar nada.
Todas están medidas con la configuración por defecto: base de 3 mm, relieve de 1 mm, corrección H y un enlace corto, que da un código de versión 3 con 29 módulos de lado.
| Pieza | Medidas reales | Peso |
|---|---|---|
| Llavero 35 mm | 35 × 43 × 4 mm | 4,7 g |
| Llavero 40 mm | 40 × 48 × 4 mm | 6,1 g |
| Llavero 50 mm | 50 × 58 × 4 mm | 9,2 g |
| Placa de pared 90 mm | 90 × 95 × 4 mm | 27,4 g |
| Placa de pared 120 mm | 120 × 124 × 4 mm | 47,8 g |
| Placa de pared 150 mm | 150 × 155 × 4 mm | 74,7 g |
| Soporte de mesa 70 mm | 78 × 34 × 79 mm | 32,6 g |
| Soporte de mesa 90 mm | 100 × 36 × 98 mm | 49,1 g |
| Soporte de mesa 120 mm | 133 × 46 × 126 mm | 78,8 g |
Hay dos cosas en esa tabla que conviene mirar dos veces.
La primera es que el peso crece con el cuadrado del tamaño, no con el tamaño. Un llavero de 50 mm no pesa un 25 % más que uno de 40: pesa un 52 % más. Y una placa de 150 mm pesa casi el triple que una de 90, aunque solo mida un 67 % más de lado. Cada vez que dudes entre dos tamaños, ese salto es mayor de lo que parece.
La segunda es que el soporte de mesa pesa mucho más que la placa del mismo número: 49 g contra 27 g en el tamaño de 90 mm. No es que la parte del código sea distinta, es que lleva peana. Esa peana es lo que lo mantiene de pie, así que no se puede quitar, pero explica por qué una tanda de soportes vacía el rollo al doble de velocidad.
El peso no depende del relleno tanto como crees. Estas piezas son planas y finas: con capas de 0,2 mm, una base de 3 mm son quince capas, y un perfil normal ya pone cuatro o cinco sólidas abajo y otras tantas arriba. Es decir, dos tercios de la pieza son sólidos pase lo que pase. Bajar el relleno del 15 % al 10 % en un llavero no cambia prácticamente nada.
Cuántas piezas salen de un rollo
Esta es la cifra que de verdad sirve para decidir, porque no envejece: los precios del filamento cambian cada trimestre, pero un rollo sigue teniendo 1 kg.
| Pieza | Unidades por rollo de 1 kg |
|---|---|
| Llavero 35 mm | 211 |
| Llavero 40 mm | 164 |
| Llavero 50 mm | 108 |
| Placa 90 mm | 36 |
| Placa 120 mm | 20 |
| Placa 150 mm | 13 |
| Soporte 70 mm | 30 |
| Soporte 90 mm | 20 |
| Soporte 120 mm | 12 |
Para pasar esto a dinero solo hace falta una división: precio del rollo dividido entre las unidades. Si un kilo de PLA te cuesta lo que cueste hoy, un llavero de 40 mm te sale por la ciento sesenta y cuatroava parte de eso. Sale ridículamente barato, y esa es justamente la razón por la que casi nadie calcula bien el precio de venta: se fija en el material, que es lo que menos pesa en la cuenta.
Ojo con una trampa: estas piezas llevan dos colores. Gastas de dos rollos, no de uno. El reparto no es mitad y mitad ni de lejos —el relieve es una lámina de 1 mm y la base son 3 mm—, así que el rollo del color de la base se acaba mucho antes. En números redondos, de cada cuatro partes de filamento tres son de la base.
Cuánto tarda
Aquí hay que ser honesto: el tiempo exacto solo lo sabe tu laminador, porque depende de tu perfil, tu velocidad, tu aceleración y tu máquina. Lo que se puede dar es un orden de magnitud fiable, y sale de un dato sencillo: una impresora corriente con boquilla de 0,4 mm deposita PLA a unos 5 o 7 mm³ por segundo de media real, contando desplazamientos.
Con 6 mm³/s, que es un valor prudente:
| Pieza | Volumen | Tiempo aproximado |
|---|---|---|
| Llavero 35 mm | 4,8 cm³ | ~13 min |
| Llavero 40 mm | 6,1 cm³ | ~17 min |
| Llavero 50 mm | 9,3 cm³ | ~26 min |
| Placa 90 mm | 27,7 cm³ | ~1 h 15 |
| Placa 120 mm | 48,2 cm³ | ~2 h 15 |
| Soporte 90 mm | 49,5 cm³ | ~2 h 20 |
| Soporte 120 mm | 79,5 cm³ | ~3 h 40 |
Trátalo como una estimación para saber si algo tarda veinte minutos o cuatro horas, no como un dato de facturación. Cuando lamines, el número de tu laminador manda.
A esos tiempos hay que sumarles algo que no aparece en ninguna tabla: la pausa del cambio de color. Si imprimes con una sola extrusora, la máquina se para a los 3 mm de altura y espera a que cambies el filamento. Esa parada dura lo que tardes en llegar, y si estás haciendo una tanda de veinte llaveros en la misma bandeja, es una sola pausa para las veinte piezas. Lo explicamos en la guía del cambio de color.
La electricidad, que casi no cuenta
Una impresora FDM de sobremesa consume de media entre 80 y 150 W mientras trabaja: el pico es al calentar la cama al principio y luego baja bastante, porque el calentador solo entra a ratos para mantener la temperatura.
Con 100 W de media, una placa de 90 mm que tarda una hora y cuarto gasta unos 0,13 kWh. Un soporte de 120 mm que tarda casi cuatro horas, unos 0,37 kWh. Son cifras que, en cualquier tarifa doméstica, quedan muy por debajo de lo que cuesta el filamento de esa misma pieza.
Conclusión práctica: la luz no es un factor. Si estás afinando el coste de tus piezas, el tiempo que te lleva a ti preparar, despegar y repasar cada una vale muchísimo más que la electricidad que gastó la máquina.
Cómo ponerle precio si las vendes
El error clásico es multiplicar los gramos por el precio del filamento y añadir un margen. Da un número tan bajo que no cubre ni el rato que pasaste delante de la impresora.
Una cuenta más sensata tiene cuatro partes:
- Material. Precio del rollo entre las unidades de la tabla de arriba, por dos colores.
- Máquina. Lo que te costó la impresora repartido entre las horas que esperas que dure. Si pagaste algo por ella y crees que aguantará dos mil horas, cada hora de impresión tiene un coste, aunque no lo pagues ese día.
- Fallos. Una de cada diez o quince piezas sale mal, sobre todo si estás ajustando el cambio de color. Ese desperdicio lo pagan las que sí salieron.
- Tu tiempo. Preparar el archivo, cargar la bandeja, estar pendiente del cambio de filamento, despegar, repasar rebabas y comprobar que escanea. Esto es casi siempre la partida más grande, y la que más se olvida.
Si vendes en tandas, el tiempo por pieza baja mucho: veinte llaveros en una bandeja se preparan casi en el mismo rato que uno. Por eso el precio unitario razonable de una pieza suelta y el de un pedido de cincuenta no se parecen en nada.
Dónde se ahorra de verdad
Por orden de impacto real:
- Elegir bien el tamaño. Es de lejos lo que más mueve la aguja, porque el peso va al cuadrado. Antes de agrandar la pieza, comprueba en la guía del tamaño mínimo qué medida necesitas de verdad. Muchas placas de 120 mm funcionarían igual a 90.
- Acortar el enlace. Menos caracteres, menos versión, módulos más grandes y por tanto una pieza más pequeña para la misma legibilidad.
- Imprimir en tandas. No ahorra material, pero reparte tu tiempo y las pausas de cambio de color entre muchas piezas.
- Bajar el relleno. El último de la lista, y a propósito: en piezas tan finas apenas cambia nada, como se explicaba más arriba.
Comprueba el peso de tu pieza
El generador muestra los gramos y las medidas exactas antes de descargar nada, con tu enlace y tu tamaño. Si cambias el tamaño, el número se actualiza al momento.
Abrir el generadorSigue leyendo
- Un código QR de reseñas de Google para el mostradorEl enlace que hay que usar no es el de tu ficha, y la diferencia se nota en cuánta gente termina escribiendo.
- Cómo abrir el 3MF en cada laminadorQué hay exactamente dentro del archivo y qué tocar en cada programa para que salgan los dos colores.