QR3D Craft

Un código más grande que tu cama

7 min de lectura · Actualizado el 8 de octubre de 2026

Un cartel con el código del wifi en la pared de un bar, el de la carta en la puerta, el de la web en el escaparate. En cuanto la pieza pasa de los veinte centímetros deja de caber en la cama, y la respuesta habitual es partirla en trozos. Antes de eso conviene hacer dos cuentas: una dice que probablemente no haga falta, y la otra, si hace falta, dice por dónde no se puede cortar.

Primero: ¿de verdad no cabe?

Esta tabla usa un enlace corto —el de esta web, 22 caracteres, que da un código de 29 × 29 módulos— con nivel de corrección H y la zona de silencio de cuatro módulos. Descuenta un centímetro de margen en cada borde de la cama, que es lo prudente.

ImpresoraCamaLado del códigoMóduloSe lee hasta
Ender 3, Prusa Mini180 mm160 mm4,32 mm1,3 m
Prusa MK4, Bambu A1250 mm230 mm6,22 mm1,8 m
Bambu P1S y X1C256 mm236 mm6,38 mm1,8 m
Cama de 300300 mm280 mm7,57 mm2,2 m
Cama de 350350 mm330 mm8,92 mm2,6 m

La última columna sale de la regla de señalética que ya usa la guía del tamaño: un código se lee cómodamente hasta una distancia de unas diez veces su lado.

Una cama corriente de 250 mm da un código que se escanea desde casi dos metros. Para la pared de un bar, la puerta de un local o un escaparate, eso suele sobrar. La mayoría de la gente que se pone a partir un código en trozos no lo necesitaba.

Y si tu enlace es más largo que el del ejemplo, el código tendrá más módulos y cada uno saldrá más pequeño. Antes de agrandar la pieza, mira cuánto puedes acortar el enlace: la calculadora te dice cuántos caracteres te sobran antes del siguiente salto de versión, y la guía del enlace explica cómo montar una redirección corta.

La salida barata: alejarlo

La regla de las diez veces se puede leer al revés, y entonces se convierte en la solución más barata de todas: si el código no puede crecer, aléjalo.

Un código de 230 mm colgado a dos metros de altura se escanea desde abajo sin problema, porque quien lo mira está a esa distancia de todas formas. El error típico es ponerlo a la altura de los ojos, donde la gente se acerca a medio metro y el código resulta enorme para lo que hace falta.

Dicho de otro modo: antes de multiplicar por cuatro el plástico, prueba a subir la pieza medio metro.

Lo que la corrección de errores perdona y lo que no

Si hay que partirlo, la primera pregunta es qué le hace a un código la línea de la unión. Y la respuesta tiene dos partes muy distintas.

La línea en sí no es el problema. Un corte recto a lo ancho de este código toca 29 módulos de los 841 que tiene: un 3,4 %. El nivel H tolera hasta un 30 % de daño, así que una junta, incluso marcándose un poco, se absorbe sin despeinarse. Es para esto para lo que existe la corrección de errores.

El problema son los tres cuadrados de las esquinas. Esos no llevan datos: son los patrones de localización, y el lector los usa para encontrar el código en la imagen, saber cómo está girado y deducir dónde cae cada módulo. Ese trabajo lo hace antes de leer un solo bit, así que la corrección de errores no los protege. Un corte que atraviese uno de ellos no se recupera: el lector ni siquiera llega a intentarlo.

De ahí sale la única regla que importa al partir un código.

Por dónde se puede cortar

Dónde se puede cortar un código QR para imprimirlo en trozosEl código mide 37 módulos de lado con su zona de silencio. Los cortes que parten uno de los tres cuadrados de las esquinas no se pueden hacer; el tramo ancho que queda en el centro, de los bordes 11 al 26, es por donde conviene partirlo en dos.37 módulos de lado, zona de silencio incluidase puede cortaraquí nobordes 11 a 26: por aquí se parte en dos
La corrección de errores se come la línea de la unión sin despeinarse, porque es un 3 % de los módulos. Lo que no recupera son los tres cuadrados de las esquinas: el lector los usa para encontrar y enderezar el código antes de leer nada.

La franja de arriba marca, borde a borde, dónde se puede cortar. Para este código de 37 módulos de lado contando la zona de silencio, los cuadrados ocupan las columnas 4 a 10 y 26 a 32, así que quedan tres tramos libres:

Dos cosas más, derivadas de lo mismo:

En cuántos trozos sale cada cartel

Con una cama de 250 mm, o sea 230 útiles:

CartelMóduloTrozosColumnasCortes
300 mm8,1 mm2 × 2 = 419 + 18 módulosborde 19
400 mm10,8 mm2 × 2 = 419 + 18 módulosborde 19
500 mm13,5 mm3 × 3 = 913 + 12 + 12bordes 13 y 25
600 mm16,2 mm3 × 3 = 913 + 12 + 12bordes 13 y 25

Los cuatro repartos caen dentro del tramo seguro, así que salen solos. Fíjate en que no hay que buscar nada raro: partir por la mitad funciona, y partir en tercios también.

El cartel de un metro

Aquí la cosa cambia, y es el caso que justifica toda la guía.

Un cartel de 1000 mm con este código da módulos de 27 mm, así que en una cama de 250 entran ocho módulos por trozo. Ocho por cinco son cuarenta, y el código mide 37: parece que salen cinco columnas y ya está. El reparto parejo sería 8 + 8 + 7 + 7 + 7, con los cortes en los bordes 8, 16, 23 y 30.

Y no se puede. Los cortes 8 y 30 caen dentro de los cuadrados de las esquinas: el 8 parte el de arriba a la izquierda y el de abajo a la izquierda, y el 30 parte el de arriba a la derecha. Ninguna variación de cinco columnas evita los dos: no existe ningún reparto en cinco trozos que respete los tres cuadrados.

La salida es renunciar a que los trozos sean iguales y usar seis columnas, con anchos desiguales elegidos para que cada corte caiga en zona libre:

4 + 7 + 6 + 8 + 8 + 4 módulos, con los cortes en los bordes 4, 11, 17, 25 y 33

Son 36 trozos en vez de 25. Más trabajo de montaje, pero es la diferencia entre un cartel que se lee y uno que no.

La lección general: cuando el número de columnas sube, el reparto bonito deja de estar disponible, y hay que elegir los cortes mirando dónde están los cuadrados en vez de dividir el lado entre partes iguales.

Cómo unir los trozos

Tres cosas que importan más que el pegamento:

Si la base es clara y la junta se nota, pásale un poco de masilla o pintura del color de la base. No hace falta que quede invisible: lo que no puede haber es una línea oscura cruzando el código, porque eso sí lo lee la cámara como si fuera parte del dibujo.

Lo que cuesta

Solo la parte oscura, que es la que lleva el relieve. La base va aparte y depende del grosor que elijas:

CartelRelieveFilamento del código
300 mm1,2 mm33 g
500 mm1,6 mm123 g
1000 mm2,4 mm741 g

Ese último número es el que conviene mirar antes de empezar: tres cuartos de kilo solo del color oscuro, sin contar la base, que en un cartel de un metro se va fácil a varios kilos. A partir de cierto tamaño, imprimir deja de ser la opción sensata y sale más barato un vinilo cortado. Lo interesante de imprimirlo es el relieve, que se nota al tacto y aguanta a la intemperie mejor que una pegatina, como cuenta la guía de la intemperie.

Mira primero cuánto te entra

Pon tu enlace en el generador y sube el ancho de la pieza: te dice el tamaño de módulo que te queda en cada medida. Si con el máximo de tu cama ya se lee desde donde va a estar la gente, te has ahorrado partir nada.

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